Asociación   Autismo   Ceuta   
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ORIGEN E HISTORIA DEL AUTISMO

 

La palabra autismo proviene del griego autos que significa “uno mismo”. Ester término fue utilizado por primera vez en el año 1912 por el psiquiatra suizo Eugene Bleuler.

En 1938, el médico austríaco Hans Asperger utilizó la terminología de Bleuler usando «autístico» en el sentido moderno para describir en psicología infantil a niños que no compartían ni jugaban con otros niños, no atendían a convenciones sociales (cortesía y respeto) y presentaban además hábitos y movimientos estereotipados (movimientos repetitivos) y problemas de comunicación.

No fue hasta la descripción clínica que Leo Kanner desarrolló en 1943 cuando se sentaron las bases para el estudio del autismo como entidad clínica.

El concepto de espectro autista tiene su origen en un estudio realizado por Lorna Wing y Judith Gould en 1979.

DEFINICIÓN DEL ESPECTRO AUTISTA

Definen el autismo «como un continuo más que como una categoría diagnóstica, como un conjunto de síntomas que se puede asociar a distintos trastornos y niveles intelectuales, que en un 75% se acompaña de retraso mental, que hay otros cuadros con retraso del desarrollo, no autistas, que presentan sintomatología autista».

Los rasgos del espectro autista no se producen sólo en las personas con trastorno profundo del desarrollo, sino en otras cuyo desarrollo está afectado por diferentes causas: retrasos de origen metabólico o genético, epilepsias en la primera infancia que se acompañan de retraso mental, alteraciones asociadas a cuadros de discapacidad sensorial, …

TERMINOLOGÍA CLÍNICA ACTUAL Y DSM V

El DSM, en su edición de 1994 (DSM-IV), incluía el Trastorno autista en la categoría Trastornos generalizados del desarrollo, junto a otras 4 subcategorías: Trastorno de Rett, el Trastorno desintegrativo infantil, el Trastorno de Asperger y el Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS, en inglés).

En la actualidad, esta terminología ha desaparecido del DSM. El DSM-5, ​incluye por primera vez la categoría Trastornos del espectro autista, que sustituye a los anteriores subtipos "trastorno autista", "síndrome de Asperger", y "trastorno generalizado del desarrollo no especificado" por la categoría general “Trastornos del Espectro Autista” (TEA), quedando fuera el síndrome de Rett, pues aunque tiene similitudes en algunos de sus síntomas con el autismo, presenta una etiología genética bien definida. Por su parte, el Trastorno Desintegrativo de la Infancia deja de ser recogido por el DSM-5 ya que tiene importantes problemas de validez. ​

Antes de la aparición del DSM-V, este sistema de clasificación se centraba más en las clasificaciones o categorías descriptivas que en las necesidades de los pacientes.

El nuevo manual, por el contrario, atiende a cuestiones de intervención, y por ello establece tres niveles de necesidad dentro de los TEA:

Nivel I: Personas que necesitan ayuda.

Nivel II: Personas que necesitan ayuda notable.

Nivel III: Personas que necesitan ayuda muy notable.

De ahí que los síndromes anteriormente considerados como subtipos ahora sean considerados como manifestaciones diversas de un mismo trastorno

 

 
 
 
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